El mundo actual se muestra cada vez más abierto a los mercados, la cooperación y el intercambio global. En este escenario, tanto las empresas públicas como privadas requieren desplegar todas sus capacidades para actuar de manera asociativa y alinearse responsablemente con las normas internacionales, fortaleciendo así la credibilidad y reputación de cada país.
El comercio internacional permite a las naciones crecer más allá de las fronteras de sus mercados locales, facilitando el flujo continuo de bienes, servicios y tecnologías que de otro modo no sería posible. En las últimas décadas, su relevancia ha crecido de forma exponencial a medida que el mundo se interconecta.
En esencia, esta actividad representa un intercambio permanente de bienes, servicios y capitales entre distintos países, fundamentado en dos componentes principales: las exportaciones (ventas hacia el exterior) y las importaciones (compras desde el extranjero). Para que este motor económico funcione con fluidez, se regula mediante normativas globales y tratados bilaterales y multilaterales que conectan los mercados del mundo.
Consciente de esta realidad, el Estado de Chile ha desarrollado durante las últimas décadas una sólida red de herramientas y mecanismos orientados a apoyar a las organizaciones que buscan establecer relaciones comerciales y proyectar sus servicios más allá de sus fronteras.


